Venezuela y Estados Unidos avanzan en una nueva etapa de cooperación energética tras la firma de acuerdos destinados a incrementar la producción de petróleo, atraer inversiones privadas y modernizar parte de la infraestructura eléctrica venezolana.
Los convenios fueron suscritos durante la visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y contemplan proyectos con compañías como Chevron, Eni y GE Vernova. El Departamento de Energía estadounidense señaló que las iniciativas buscan ampliar la producción y facilitar inversiones por miles de millones de dólares en el sector energético venezolano.
Uno de los principales anuncios corresponde a Chevron, que prevé invertir más de 7.000 millones de dólares en sus operaciones en Venezuela durante los próximos cinco años. La compañía proyecta duplicar su producción en el país hasta alcanzar aproximadamente 600.000 barriles diarios, además de ampliar sus actividades en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Los acuerdos empresariales se producen después de que Washington y Caracas anunciaran el 28 de agosto un convenio de mayor alcance relacionado con el desarrollo de 17 campos petroleros, que concentran alrededor de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Según la Casa Blanca, el esquema otorga al Gobierno estadounidense derechos económicos y de participación sobre el proyecto, además de acceso preferencial a parte de la producción.
El Gobierno venezolano presenta los convenios como una vía para recuperar la capacidad productiva del sector petrolero y atraer capital internacional, mientras Washington sostiene que la cooperación permitirá reforzar la seguridad energética y aumentar el suministro de crudo en el hemisferio. Sin embargo, el alcance y las condiciones del acuerdo han generado cuestionamientos sobre la participación estadounidense en los recursos petroleros venezolanos y las garantías jurídicas para las inversiones.
Venezuela posee una de las mayores reservas de petróleo del mundo, aunque su producción actual se mantiene considerablemente por debajo de los niveles registrados a finales de la década de 1990. Los nuevos convenios buscan revertir esa tendencia mediante inversión extranjera, recuperación de campos petroleros y mejoras en la infraestructura energética del país.


