La denominada economía invisible, integrada por actividades y beneficios que no se registran directamente en las estadísticas económicas tradicionales, genera un aporte estimado de USD 16.140 millones anuales en Ecuador y constituye un soporte para millones de hogares del país, según un análisis difundido por el diario La Hora.
El concepto incluye aportes que no pasan por el mercado formal, como el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, la ayuda económica entre familiares, el acceso a vivienda propia sin pago de arriendo y otros bienes o servicios recibidos en especie. Aunque estas actividades no forman parte del Producto Interno Bruto (PIB), representan un ahorro o ingreso indirecto para las familias.
De acuerdo con el análisis, este tipo de economía permite reducir gastos cotidianos y amortiguar los efectos de factores como el desempleo, la informalidad y el incremento del costo de vida. En muchos casos, los hogares dependen de redes familiares o comunitarias para cubrir necesidades básicas que no pueden solventarse únicamente con ingresos laborales.
El reporte también señala que estos aportes permanecen, en gran medida, fuera de las mediciones económicas convencionales, pese a su relevancia para el funcionamiento de la economía y el bienestar de la población. Por ello, especialistas plantean la necesidad de considerar estas contribuciones al momento de diseñar políticas públicas relacionadas con empleo, protección social y desarrollo económico.
Si bien la economía invisible no reemplaza la generación de empleo formal ni el crecimiento productivo, su magnitud refleja el papel que desempeñan los hogares y las redes de apoyo en el sostenimiento de la actividad económica y las condiciones de vida de millones de ecuatorianos.


